En lo alto de la cordillera de Los Andes, a 3.000 metros de altitud en el sector de Portillo, opera el laboratorio refugio NUNATAK-1, un centro estratégico para el monitoreo atmosférico ubicado a menos de un kilómetro del Complejo Fronterizo Los Libertadores. En este emplazamiento se llevó a cabo una intensiva campaña de medición para capturar el comportamiento atmosférico durante el período invernal. La iniciativa se concretó gracias a una colaboración entre el Centro de Tecnologías Ambientales (CETAM) de la Universidad Técnica Federico Santa María (UTFSM), la empresa chilena Ambiente y Tecnología (AyT) y el fabricante internacional Aerosol Magee Scientific.
De manera previa a su despliegue en la cordillera, los equipos fueron recibidos en los laboratorios del CETAM en Valparaíso. En estas instalaciones se capacitó al personal técnico en la operación y el mantenimiento preventivo de la instrumentación, un paso necesario para asegurar su adecuado funcionamiento en terreno. Posteriormente, los instrumentos fueron instalados en el laboratorio refugio, donde monitorearon la presencia de aerosoles carbonáceos en la atmósfera durante tres meses. Este período de medición permitió estudiar las distintas fuentes de emisión asociadas al funcionamiento del complejo fronterizo en alta montaña y al tráfico vehicular de la zona, entre otros factores.
El propósito central de esta misión conjunta fue probar el sistema integrado Carbonaceous Aerosol Speciation System (CASS), desarrollado por Aerosol Magee Scientific, en condiciones climáticas y geográficas extremas. La importancia de este monitoreo radica en el impacto que pueden tener los aerosoles carbonáceos sobre el entorno de alta montaña, en particular el carbono negro. Cuando estas partículas contaminantes se depositan sobre la nieve, reducen su reflectividad natural frente a la radiación solar. Esto hace que las superficies de nieve y hielo absorban una mayor cantidad de energía y puede favorecer su derretimiento, un proceso especialmente relevante en zonas donde la nieve y los glaciares actúan como reservas de agua dulce para los valles.
Para lograr una caracterización detallada de estos contaminantes, el sistema CASS opera mediante dos instrumentos principales que funcionan en paralelo y en tiempo real. El primero de ellos es el Etalómetro AE36, un monitor que aspira continuamente las partículas suspendidas y las retiene en una cinta filtrante. A medida que el material se acumula, el equipo ilumina la muestra utilizando siete longitudes de onda distintas, abarcando desde el espectro ultravioleta hasta el infrarrojo cercano. Al medir la atenuación de la luz que atraviesa el filtro, el AE36 calcula los niveles de carbono negro y permite distinguir si las emisiones provienen de la combustión de motores diésel o de la quema de biomasa.
En segundo lugar, el Analizador de Carbono Total TCA09 complementa este análisis atrapando los aerosoles ambientales en un filtro de fibra de cuarzo, para luego someterlos a un calentamiento rápido o flash-heating. Este proceso térmico convierte la totalidad del material carbonáceo en dióxido de carbono (CO₂), el cual es cuantificado mediante un sensor infrarrojo no dispersivo (NDIR) para determinar la concentración de carbono total. Una ventaja operativa de este instrumento es que utiliza el propio aire ambiente como gas portador a un flujo bajo, eliminando la necesidad de emplear gases especiales que dificultarían la logística en un entorno aislado.
El sistema unifica los datos de ambos equipos de forma automática. Al restar la concentración de carbono negro obtenida por el AE36 del carbono total medido por el TCA09, es posible derivar de manera continua la fracción de carbono orgánico presente en el aire. La validación de esta tecnología enfrentó escenarios de alta exigencia operacional, ya que, a lo largo de los tres meses de campaña, la instrumentación operó bajo condiciones meteorológicas especialmente complejas, incluyendo el intenso tren de sistemas frontales que el país ha enfrentado durante el invierno de este año 2026. A pesar de estas condiciones, el proyecto se desarrolló de forma exitosa.
Recuperar los equipos también fue parte de la misión
Con el término del período de monitoreo llegó el momento de retirar los equipos de NUNATAK-1. La instrumentación había sido facilitada en préstamo por Aerosol Magee Scientific, una vez finalizada la campaña, debía regresar a Eslovenia. Sin embargo, recuperarlos a tiempo desde Portillo fue un desafío adicional.
El equipo se encontraba contra el tiempo para realizar el retiro, ya que las condiciones meteorológicas estaban dificultando el acceso a la cordillera. El mal tiempo hizo que no fuera posible subir con normalidad y obligó a esperar una ventana adecuada para realizar la operación. Cuando finalmente se pudo concretar el ascenso, la jornada resultó especialmente exigente y quienes participaron en la recuperación tuvieron que quedarse a dormir en el sector debido a lo complicado que fue completar el trabajo y el regreso.
La sinergia técnica y científica entre CETAM, AyT y Aerosol Magee Scientific permitió realizar una experiencia pionera de caracterización de aerosoles carbonáceos en la cordillera de Los Andes. Los datos obtenidos durante estos tres meses entregarán nuevos antecedentes sobre la presencia de carbono negro y otros componentes carbonáceos en este ambiente de alta montaña, aportando información que podrá ser utilizada en futuras investigaciones sobre contaminación atmosférica, transporte de partículas y su eventual deposición sobre nieve y hielo.
Con los equipos ya de regreso a Eslovenia, queda ahora el trabajo de analizar y estudiar la información obtenida durante la campaña. En una zona donde las condiciones meteorológicas pueden cambiar en pocas horas y donde incluso retirar los instrumentos puede convertirse en una operación compleja, cada dato registrado durante estos tres meses representa una pieza más para entender qué ocurre con los contaminantes atmosféricos cuando llegan a las zonas altas de la cordillera.



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