La evaluación de la calidad del aire va más allá de medir partículas suspendidas: entender su verdadero impacto exige analizar cómo interactúan con las células humanas.
A través de la toxicología molecular, la ciencia logra determinar qué componentes del material particulado representan un riesgo real para la salud, aportando la evidencia técnica necesaria para definir umbrales seguros y respaldar normativas públicas efectivas.
Este trabajo refleja el valor de la investigación interdisciplinaria y el intercambio internacional en la Universidad Técnica Federico Santa María (UTFSM), donde la química ambiental y la bioquímica convergen para responder a problemáticas de salud global.


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