Un nuevo incidente encendió las alarmas ambientales y sanitarias en la Región de Valparaíso este jueves 5 de noviembre, luego de que la División Andina de Codelco confirmara un derrame de relaves mineros con eventual llegada al cauce del río Blanco, un afluente del río Aconcagua, la principal fuente de agua de la región. Aunque la rápida acción logró contener una crisis mayor, el evento vuelve a poner sobre la mesa la fragilidad de los ecosistemas frente a la actividad extractiva y revive el debate sobre el manejo de desechos mineros que representan un problema histórico y de gran envergadura en Chile y el mundo.

La emergencia en el Río Blanco y la cuenca del Aconcagua

Según los detalles proporcionados por la cuprífera estatal y diversos medios nacionales, la emergencia se originó durante la madrugada, tras la obstrucción en una canaleta de transporte de relaves producto de la caída de un objeto externo. Esto provocó el rebalse y derrame de hasta cinco metros cúbicos de relaves mineros.

La gravedad de la situación radica en que el río Blanco desemboca en el río Juncal y este, a su vez, alimenta al río Aconcagua, que es la principal arteria fluvial encargada de abastecer con agua potable y de riego a gran parte de la Región de Valparaíso.

Ante la contingencia, Codelco activó sus protocolos de emergencia, los cuales incluyeron la detención total de la planta concentradora, la paralización del transporte de relaves y el desvío preventivo de aguas hacia el embalse Piuquenitos para contener la contaminación. En paralelo, tanto la sanitaria Esval como la Junta de Vigilancia de la Primera Sección del Río Aconcagua tomaron medidas drásticas: cerrando preventiva y oportunamente las compuertas de captación superficial de agua y activaron fuentes subterráneas de respaldo.

Hasta el momento, la situación está controlada y los análisis del agua no presentan alteraciones significativas, por lo que el suministro de agua potable para la población no se ha visto afectado. No obstante, la Superintendencia del Medio Ambiente (SMA) y otros organismos continúan investigando las eventuales consecuencias del incidente.

El reflejo del norte: El drama histórico de los relaves en Atacama

Si bien el derrame de División Andina logró ser mitigado a tiempo en la zona central, el incidente sirve como un recordatorio crítico del peligro latente que representan los residuos de la minería. Esta amenaza es una realidad diaria en el norte del país, particularmente en la Región de Atacama.

De los más de 830 depósitos de relaves catastrados actualmente en Chile, aproximadamente el 75% se concentran entre las regiones de Coquimbo y Atacama. Lo más preocupante es que más del 80% de estos pasivos ambientales se encuentran inactivos o en situación de abandono y con nula o insuficiente información sobre su caracterización fisicoquímica. A diferencia del monitoreo activo y los protocolos de emergencia que posee Codelco en Valparaíso, los relaves abandonados en Atacama son bombas de tiempo ambientales. Estos depósitos están compuestos por desechos de roca, agua y peligrosos elementos químicos como mercurio, cianuro, arsénico, plomo, cobre, Niquel, Manganeso, y zinc, entre otros, los cuales generan constante polvo en suspensión (afectando la calidad del aire de comunidades vecinas) y drenaje ácido que contamina silenciosamente las aguas subterráneas y tierras agrícolas, representando un serio riesgo para la salud de las personas y el medio ambiente.


La ciencia como respuesta: El rol del CETAM-UTFSM

La labor científica de CETAM-UTFSM va mucho más allá de la respuesta a emergencias puntuales; su foco principal es enfrentar la crisis crónica de los pasivos ambientales. Un ejemplo concreto de esto es el despliegue del CETAM-UTFSM en el norte del país a través del proyecto FRPD TID Atacama. Esta iniciativa, enfocada en la descontaminación y el monitoreo ambiental, ataca directamente el problema de los relaves activos, así como los históricos abandonados. A través de este tipo de investigaciones, no solo se mapea su ubicación y características fisicoquímica principales, sino también la posible filtración silenciosa de metales pesados hacia las napas subterráneas, así como el impacto de la desecación de estos depósitos en la generación de material particulado que termina suspendido en el aire que respiran las comunidades aledañas.

La importancia de ejecutar y financiar este nivel de trabajo científico radica en su capacidad para transformar datos duros en políticas públicas y soluciones de remediación efectivas, objetivo de los proyectos de CETAM-UTFSM. Validar estas investigaciones en la comunidad académica internacional permite establecer estándares de fiscalización mucho más estrictos para la industria minera. En el contexto de la emergencia en el río Blanco, la existencia de metodologías de medición rigurosas y equipos de investigación independientes como los de CETAM-UTFSM es lo que asegura que incidentes de esta magnitud sean evaluados con total transparencia, impidiendo que el desarrollo extractivo del país opere a expensas de la salud pública y el equilibrio medioambiental.

Si bien, la pronta reacción y los cierres preventivos del río Aconcagua evitaron lo peor frente a este desastre, la emergencia no debe ser minimizada como un simple «accidente controlado», por el contrario, debe leerse como un aviso urgente sobre los riesgos inherentes de la producción minera. Con un país que alberga a cientos de pasivos mineros, en especial en la Región de Atacama, fortalecer las normativas, extremar las precauciones industriales y, sobre todo, empoderar a organismos científicos independientes como el CETAM-UTFSM para la medición de los impactos ambientales que estos contaminantes pueden producir, es la única vía para que el desarrollo económico no termine costándonos nuestros recursos más vitales.

Este artículo ha sido elaborado con fines de educación y divulgación  ambiental en el marco del proyecto TID Atacama (BIP 40070968), una iniciativa desarrollada con recursos del Gobierno Regional Atacama, a través del Fondo Regional para la Productividad y el Desarrollo (FRPD) y ejecutado por CETAM de la Universidad Federico Santa María, para identificar, evaluar y validar bajo condiciones de laboratorio y de campo tecnologías innovadoras para descontaminar residuos sólidos contaminados con metales pesados provenientes de las actividades mineras de la Región de Atacama.

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